El Patio de la Infanta, construido a mediados del siglo XVI, formaba parte del palacio que el banquero y comerciante Gabriel Zaporta poseía en la calle de San Jorge. Presenta la estructura habitual de los patios aragoneses renacentistas, entre los que destaca especialmente por su novedosa decoración.
El complejo programa iconográfico es un reflejo de la cultura humanística del momento y ha sido objeto de diversas interpretaciones, relacionadas con la figura del emperador Carlos V y con el matrimonio de Zaporta y Sabina Santángel. El Patio se conoce con el nombre de "Patio de la Infanta" en honor a Teresa de Vallabrige, esposa del infante Don Luis, hermano del rey Carlos III. Tras enviudar en 1785, doña Teresa regresa a su ciudad natal y reside durante años en el antiguo palacio Zaporta.