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A Gáldar, la <Ciudad de los Guanartemes>, situada a 28 kms. de Las Palmas de Gran Canaria, se accede por la autopista del Norte, que discurre a pocos metros de la costa. Antes de cruzar el Puente de Silva hay un mirador desde el que se divisa la costa de Layraga. Desde allí sale la antigua carretera que remonta la Cuesta de Silva, por la que se llega al Cenobio de Valerón, un impresionante conjunto de cuevas aborígenes que se creía era el lugar donde residían las "harimaguadas", vírgenes consagradas al culto que, dicen las crónicas, "habitaban en forma de monasterios en cuevas de gran clausura". Hoy se sabe que era un granero colectivo, del tipo de "nido de águila", de difícil acceso y fácil defensa, similar a tantos otros existentes en el N.O. de Africa, y en la misma isla.
La iglesia de Santiago de los Caballeros, obra del canónigo y arquitecto de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria Diego Nicolás Eduardo, es de fines del siglo XVIII. En su interior entre otras piezas de valor, hay varias imágenes de Luján Pérez, un "Cristo atado a la columna" del siglo XVI, un órgano de 4.700 "pitos" y la "pila verde" donde según la tradición se bautizaron los aborígenes.
En uno de los costados de la Plaza -ampliada a fines del siglo XVIII cuando se construyó la iglesia- está el ayuntamiento, en cuyo patio está uno de los dragos más antiguos del archipiélago. No lejos de allí está la Cueva Pintada, labrada por los aborígenes en la toba volcánica, de aproximadamente tres metros de altura. Sus paredes están decoradas con m-otivos geométricos, similares a los de las "pintaderas" y la cerámica prehispánica. Los colores rojo, blanco y negro, se han ido desvaneciendo por efecto de la humedad que se filtraba a través del techo de la cueva.
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