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Situados uno junto al otro, la Casa museo y el Monumento al Campesino fueron construidos para inmortalizar el duro trabajo de la comunidad campesina lanzaroteña, cuyos esfuerzos se materializan en La Geria, un paisaje único en el mundo, y en la obtención de productos agrícolas de una tierra árida y seca. El monumento, también denominado Monumento a la Fecundidad, fue creado por César Manrique y Jesús Soto con tanques de agua de antiguos barcos pesqueros y elevado sobre una plataforma de rocas; la fuerza de la obra reside en la unión de elementos tradicionales de la arquitectura local, como el color blanco inmaculado y las líneas redondeadas, con el vanguardismo de la utilización de materiales reciclados y montados a modo de mecano.
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La escultura, ubicada en el centro geográfico de Lanzarote, parece ejercer el papel de vigía y se convierte, desde sus 15 metros de aljibes de barco superpuestos, en una metáfora del agua, el elemento cuya escasez ha hecho tan dura la vida de los campesinos.
En este edificio vertió César los elementos de su arquitectura ideal, fachadas blancas, marcos de madera verdes, formas redondeadas, techos planos... La Casa museo contiene una extraordinaria colección de útiles e instrumentos utilizados en las comunidades campesinas a través de la historia, para trabajar, transportarse, almacenar productos o simplemente, vivir. A través de ellos, el visitante puede recuperar gran parte de la historia de la Isla y de sus tradiciones, muchas de las cuales siguen manteniéndose en la actualidad. También resultan muy interesantes los talleres de artesanía que alberga el museo, un taller de cerámica, otro de bordados y una tejeduría, así como la cocina antigua repleta de objetos domésticos de la antigua vida de Lanzarote.
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