El Puente Romano, que pertenece
a la Calzada de la Vía de la Plata que unió Mérida
con Astorga durante el período de Trajano de la ocupación romana,
cruza el río Tormes a su paso por Salamanca, insensible al tiempo.
El
puente lo componen quince arcos de medio punto formados por sillería granítica
regular, separados por estribos y asentados sobre pilares, que confieren solidez
al conjunto.
Otro elemento destacable es el verraco ibérico
que se ubica justo en el medio del Puente, y en el que se sitúa a de las
escenas del Lazarillo de Tormes.